
Comparar ofertas de aerotermia en Melilla se complica cuando cada instalador agrupa las partidas a su manera y no aclara de dónde sale la potencia contratada. En una ciudad con inviernos suaves pero veranos calurosos, poner un equipo sobredimensionado hace que arranque y pare constantemente, gastando más y desgastando el compresor. La clave está en pedir el cálculo por estancias según la norma UNE-EN 12831, donde cuentan los muros, las ventanas y si tienes vecinos arriba o abajo, porque dos pisos idénticos pueden necesitar potencias muy distintas.
Además, fíjate bien en los impuestos: aquí no aplican IVA, sino el IPSI propio de la Ciudad Autónoma. Antes de cerrar nada, revisa que la empresa esté habilitada para manipular gases refrigerantes y te entregue la documentación del RITE. Si vives en un edificio catalogado del Ensanche, recuerda que cualquier cambio visible pasa por patrimonio, así que consulta antes de instalar unidades exteriores en fachadas protegidas.
Las partidas que tiene que separar una oferta
Una oferta que solo tira un número final no sirve para comparar entre instaladores. Pide siempre el desglose: la unidad exterior y el módulo interior, el depósito de agua caliente sanitaria, los emisores (ya sean nuevos o adaptados), los materiales de conexión, la mano de obra y la legalización según el RITE. Si hay aislamiento, ese coste debe ir aparte.
En Melilla esto es vital porque cada casa tiene su propia realidad. Un piso en el barrio del Real con azotea expuesta necesita una carga térmica distinta al de Alfonso XIII, aunque midan lo mismo. El instalador calcula potencia por estancias, mirando muros, ventanas e infiltraciones; si sobredimensiona, la máquina hace ciclos cortos y gasta más. Además, en edificios catalogados del Ensanche central no se puede tocar la fachada, así que el aislamiento va por dentro. Revisa que la propuesta incluya la documentación técnica y ten presente que aquí se aplica el IPSI, no el IVA. Solo así sabrás qué estás pagando realmente.
Potencia calculada frente a potencia ofertada
Cuando la empresa instaladora te entregue su propuesta para tu vivienda en Melilla, fíjate bien en qué números aparecen. La potencia que necesita tu casa no se adivina: sale de un cálculo por estancias según la norma UNE-EN 12831, donde pesan los metros de muro, el tipo de ventana, si tienes vecinos arriba o abajo y las infiltraciones de aire. Dos pisos con los mismos metros cuadrados pueden necesitar potencias muy distintas. Por eso, la oferta debería detallar tanto esa necesidad calculada como la capacidad del equipo elegido.
Si solo ves la segunda cifra, pregunta directamente de dónde sale. Un equipo sobredimensionado hace ciclos cortos: arranca, llega y para constantemente, lo que dispara el gasto y desgasta el compresor. Aquí, con inviernos suaves pero veranos calurosos, ese error se nota rápido. No confíes en tablas genéricas de kilovatios por metro; son estimaciones rápidas que ignoran la realidad de tu envolvente. Exige que te expliquen cómo han llegado al resultado final antes de firmar nada.
La mejora de aislamiento como partida opcional
Al pedir presupuesto para tu bomba de calor aire-agua, exige que el instalador detalle aparte el coste de aislar la azotea, hacer un trasdosado interior o cambiar ventanas. Pide dos versiones: una con esa mejora incluida y otra sin ella. Así verás claramente cuánto sube el precio total y qué efecto tiene sobre el equipo elegido.
En Melilla, muchos edificios del Ensanche tienen fachadas protegidas, así que no vale cualquier aislamiento exterior. Si vives en una casa baja del Real, perder calor por el techo es lo más grave. Al comparar las dos ofertas, decides si te interesa actuar primero en la envolvente para luego comprar una máquina más pequeña, hacerlo todo a la vez, o dejarlo para después. Una vivienda mejor aislada pierde menos temperatura, lo que permite usar radiadores existentes con agua más templada y evita tener un equipo sobredimensionado que arranque y pare constantemente.
El IPSI en su propia línea y por qué importa
Si vives en Melilla, ya sabes que la factura de tu bomba de calor no lleva IVA. En su lugar aparece el IPSI, un impuesto propio de la ciudad autónoma. Al pedir presupuesto a las empresas instaladoras, exige que este concepto esté desglosado claramente y no mezclado con otros costes. No se trata de burocracia innecesaria: saber exactamente cuánto corresponde a la base imponible te permite comparar ofertas entre distintos profesionales sin confusiones. Además, si planeas acogerte a ayudas de rehabilitación energética o aplicar deducciones en tu declaración de la renta, necesitarás justificar esos gastos con documentos claros donde el importe del impuesto quede bien diferenciado.
Tener la factura bien detallada también te ayuda a entender qué parte es material y qué parte es mano de obra. Aunque aquí el cálculo final depende de la normativa vigente y de cómo cada empresa gestione sus impuestos locales, lo importante es que tú tengas la información clara para tomar decisiones. Cuando el instalador te entregue la propuesta, revisa que el desglose permita identificar fácilmente el coste neto de la instalación. Así, si más adelante necesitas tramitar una subvención europea o presentar los papeles ante la Ciudad Autónoma, no tendrás que volver a llamar para pedir aclaraciones sobre un total que no distingue bien los conceptos fiscales.
Legalización y documentación de la instalación térmica
Cuando la empresa instaladora termina el trabajo, tiene que entregarte toda la documentación que exige el reglamento de instalaciones térmicas. Ese papeleo no es un trámite menor: certifica que quien ha tocado los gases refrigerantes está habilitado para hacerlo y que la máquina cumple lo establecido. Si esa partida aparece desglosada en la oferta desde el principio, te evitas sorpresas al final y aseguras que todo queda regularizado ante la administración.
Guarda estos documentos con cuidado, porque te harán falta más adelante. En Melilla, muchas líneas de ayudas para rehabilitación energética piden acreditar correctamente la instalación antes de conceder la subvención. Además, si algún día decides vender o alquilar tu vivienda, necesitarás presentar el certificado de eficiencia energética actualizado. Tener la documentación técnica bien ordenada facilita esos trámites futuros y evita tener que volver a buscar al técnico meses después para que justifique lo que hizo.
Comparar tres ofertas con el mismo criterio
Cuando recibas tres presupuestos, ponlos lado a lado y mira qué esconde cada cifra. La clave está en la potencia calculada por estancias, no en los metros cuadrados. Dos pisos iguales pueden necesitar equipos distintos según sus ventanas o si tienen vecinos arriba. Un equipo sobredimensionado arranca y para constantemente, gastando más y desgastando el compresor. Comprueba también qué emisores proponen: radiadores de baja temperatura, fancoils o suelo radiante. En Melilla, con inviernos suaves, bajar la temperatura del agua mejora mucho el rendimiento. Revisa si incluyen aislamiento opcional; aislar por dentro ayuda a que los radiadores actuales funcionen mejor sin tocar las fachadas protegidas.
No te fijes únicamente en el total final. Exige ver la legalización completa conforme al RITE, los seguros de responsabilidad civil y las garantías reales del equipo e instalación. Recuerda que aquí pagamos IPSI en lugar de IVA, así que compara precios netos incluyendo este impuesto local. Una oferta barata puede omitir trámites necesarios o usar materiales básicos. Elige la solución técnica más ajustada a tu casa, especialmente si vives en un edificio modernista donde cambiar la envolvente exterior es imposible. Pedir propuestas no compromete a nada, pero sí te obliga a leer la letra pequeña antes de decidir quién instala tu bomba de calor aire-agua.